Todo estaba detrás del portón
que rígido y tieso
se abría apenas
soldado de hierro
tan alto y tan frío…
afuera la calle ´
el ruido, las risas
las corridas, la pelota
mis hermanos y sus amigos.
Tú no, decía mi madre
cuando yo quería escaparme
señalando a mi hermano,
él si; porque es varón.
Otra vez la culpa
sentirme en falta y miserable
sin comprender bien la razón.
Aceptar que sólo era una niña
que había cometido
no sé que error.
La muñeca , el triciclo
mis amigos inseparables
la luna llena de a veces
también la imaginación
que me llevó a burlar
aquel soldado de hierro
y escaparme al exterior.
Nery G 000
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