Me vestí de nubes y
anduve por el cielo
arrastrando sueños que fueron quimeras
me coloreó el gris de la incertidumbre
fui una exhalación
que se respiró apenas.
Corrí por los campos verdes de pastos
con la urgencia que trae siempre el tiempo
mis pies descalzos
se volvieron ágiles
volé por los aires envuelta en recuerdos.
Fui la brisa que balanceo los trigales
la espiga dorada que mecía el viento
acunada en el ocaso se durmió la tarde
regresé sin prisa al
camino polvoriento .
Me zambullí en las
frescas aguas del río
cual canto rodado me
dejé abrazar
me fui en su curso buscando una orilla
y en su balanceo me
deje arrullar .
Apareció la noche vestida de silencio
diadema de plata se veía en el cielo
un cortejo titilante
de muchas estrellas
buscaban realzarse en
su eterno brillar .
Volvieron entonces
los pájaros nocturnos
que se allegaron en sigiloso
vuelo
en sus alas se durmieron mis sentires
y en manto húmedo me
cobijó el sereno .
Me quedé muy quieta hasta llegar el alba
las flores se desperezaban en sus tallos
se bañaron los pétalos en gotas de rocío
el sol ilumino con esplendente brillo.
Sentí la levedad que da la inocencia
al alma pura de un
pequeño niño
tal vez parecida a la
del caminante
cuando llega al final de su camino.
Despojado de prejuicios viejos
sus pies casi ,que no dejan huellas ´
en sus espaldas encorvadas
el peso de los años ha quedado en la ausencia.
Me vestí de nubes y
anduve por el cielo
en vuelo libre planee
por un sueño
recorrí distancias de
un ignoto mundo
al amanecer me despertó el canto del benteveo .
Me levanté sin prisa para retomar mi senda
obviando presagios que son de mal agüero
imbuí mis días con
nuevos desafíos
buscando descifrar algún que otro misterio.
Nery Guerra Alvarez

Que hermosura. Te deslizas entre abrazos de luz, para llegar a besar tu luna.
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