La naturaleza magnánima nos da alimento y vida
nos ofrece el aire, el agua, la luz del sol
la tierra donde se fecunda y crece la semilla
que será sustento, del que la trabaja con amor.
El campesino, la campesina
quién la cultiva con mucho esmero y tesón
van rompiendo sus terrones , armando los surcos
donde crecerán las plantas, con el impulso de buscar el sol .´
Hombres y mujeres buscan su supervivencia
entregando sus sueños junto con su sudor
en cada jornada de trabajo
con la esperanza encendida en su corazón.
El agricultor sabe de los secretos de la tierra
de la influencia de la luna en los cultivos
la época de sembrar las semillas
trasplantar las pequeñas plantitas
de lo necesario de la luz del sol .
El amor al campo, a la madre tierra
es amor tangible en las manos ásperas del cultivador
manos humedecidas con lágrimas amargas
si se pierde la cosecha por sequía , plagas o inundación
Después de la tristeza , regresará al surco
a transitar nuevamente el largo camino , luego de la iniciación
la semilla es corazón de vida que le está esperando
para que le ayude a ser fruto apetecible, , hermosa flor .
La madre tierra, es madre siempre pródiga en amor
pródiga en alimentos , que generosa entrega
desde sus entrañas a todos sus hijos e hijas
con quiénes comparte en estrecha comunión..
Nery Guerra Alvarez
Derechos reservados

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