Las estrellas parecían más brillantes
en esas nochecitas de otoño
cuando caminábamos por la calle que terminaba en el río.
El viento del sur despeinaba a la luna
que caminaba entre las ramas del rosal
las rosas perfumaban el aire de la noche
que nos acompañaba en nuestro caminar.
Tu y yo nos abrazábamos intensamente
las luciérnagas salpicaban de puntos brillantes la obscuridad
tus manos jugueteaban con mis cabellos
mis ojos te miraban buscando tu mirar.
En esa calle que abrazaba el río nos conocimos un día y desde entonces
no pudimos separarnos más
allí quedaron nuestras huellas grabadas
la fragancia de las rosas aún en la calle están.
Cómo no adorar esa calle
dónde te conocí !
Esa calle donde te veía llegar
con tus pasos apurados
y tu cara iluminada por la sonrisa del sol
la que guarda nuestra historia
en cada árbol
en el viento que llega desde el río
en cada rincón en que nos juramos nuestro amor .
Nery Guerra Alvarez
Derechos reservados

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