11/06/2025
Mis ojos se encontraron con los tuyos , en aquella tarde
en tu jardín florecían tímidamente las estrellas.
El árbol de limón nos regalaba la fragancia de azahares
mientras disolvíamos el azúcar en el café.
La brisa fresca nos acariciaba el rostro
en el silencio solamente se escuchaba
el diálogo de las cucharitas al rozar el borde de la taza
una y otra vez .
Poco a poco la tarde se fue difuminando
entre los brazos del sol
las mariposas revoloteaban
cansadas
desde su última flor.
Volaban con prisa
detrás de un ínfimo rayito que aún iluminaba
volaban con sus pequeñas y etéreas alas
arropadas por la tibieza del sol .
Mi mirada se perdía en la lejanía
buscando huir del mirar de los tuyos
¡ tomemos el café, mi amor!
me dijiste en ese preciso instante
en qué iba a decirte Adiós ¡
Se quedaron atravesadas
las palabras en mi garganta
de silencio se envolvió mi voz
Alcé mis ojos
fué en ese instante que ví tu sonrisa
que me dió la confianza necesaria
de continuar creyendo en nuestro amor .
Una mariposa de alas multicolores
tal vez exhausta por su peregrinar
sobre mi brazo se posó
fue como una señal
de fe y esperanza para los dos.
El aroma intenso
del café que ya no humeaba
impregnó de sabor nuestros labios
como una invitación al beso
que se unieron con pasión .
Entonces la mariposa retomó su vuelo
con sus alas multicolores para hallar ese rinconcito
dónde encontrar refugio y protección.
Así, como yo lo encuentro
en estas letras que dibujo y pinto con mis propios colores
sobre el latir del corazón.
Nery Guerra Alvarez
Derechos reservados

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