viernes, 25 de diciembre de 2015

Te he de dejar...

Te he de dejar mi plegaria a los pies de tu altar
pidiendo por esos niños que viven en orfandad
para los que no hay días festivos
para los que no hay cariño suficiente
que puedan arroparle
y abrigar  su soledad .
Te he de dejar mis silencios repetidos
 espinas filosas que se hunden en mi alma
 dejando heridas que duelen
que regresan  en el tiempo
desandando las distancia
lastimando de verdad  .
Te he de dejar mis pedidos envueltos en frías lágrimas
por esos niños que  están casi perdidos
los que deambulan sin rumbo
por los caminos de la desidia
con sus pies lastimados por el dolor  
pichones errantes que se alejaron de  su nido
y con alas truncas no pudieron volar.
Te he de dejar una flor marchita
que entre mi pecho no pude guardar
mi corazón encendido por la rebeldía
estalló  en mil latidos
  no hubo lógicas ni razonamiento
que lo pudieran frenar.
No pudo entender la indiferencia
la mano vil que se desata
garfio cruel de indignidad
que aprieta y hiere al indefenso
que apresa el alma sin miramientos
y la deshoja sin piedad..
Te he de dejar mis gritos mudos
que llegan desde el alma
 encendidos con la llama  de la impotencia
que queman la esperanza y dejan en cenizas
amaneceres nuevos que no regresaran.
Como seguir creyendo  que  aún es posible
que puedas bajar la mirada y ver lo que sucede
en este mundo que gira irremediablemente
al ritmo del desamor ?
como puedo saber que me escuchas
que puedes aún  escuchar  el latir de mi corazón?
Te he de dejar mis letras a los pies del altar
pidiendo también  por los hombres necios
que no saben de generosidad 
ni pueden sentir lo que es el amor
los que en su inmenso  poder están presos
en la obscuridad del poder y la ambición.

Nery Guerra Alvarez 
Derechos Reservados/016








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