A veces puedo soñar despierta
sin importarme las horas que marca el reloj
me interno en las madrugadas solitarias
que me esperan entre los brazos del viejo sillón.
Se pierden mis pasos por los caminos del tiempo en que caminé descalza
donde tuve frío y aterido mi cuerpo se entumecia y me producía dolor .
En ese tiempo de soledad e intransigencia en que perdí la inocente ilusión
de que habría un tiempo mejor , diferente
porque el mundo sería más inclusivo y también más acogedor.
Mis pasos me llevaron a otros paisajes
en donde pensaba encontrar la libertad de la palabra , los colores perdidos , la sonrisa de la esperanza , el libre albedrío para mi corazón.
Fue el viento viajero , el que me invitó a irme
el que me llevó lejos , pero aún así , hubieron algunos prejuicios que me cuestionaron por mi libertad de acción.
Que dificil tiempo de sueños que se quedaron rezagados , como flores que a punto de abrir, siguieron siendo pimpollo sin convertirse en flor.
A veces los caminos parecieron alargarse
las noches extenderse siempre un poco más
entonces quedaron difusos los paisajes , perdiéndose los contornos, las aristas , las figuras , se apoderó del alma la desazón.
Pero no hubo mucho tiempo para lamentarse
en esa dinámica de la vida
todo tenía que pasar casi instantáneamente..
como el flash de una fotografía
que se enciende por un segundo y ya al instante se apagó.
A veces es necesario sentir el frío de la indiferencia
para valorar lo que hemos olvidado en ese rincón
donde dejamos guardadas una caricia
la ternura de un beso, el calor de un abrazo , el sonido de un te quiero que en silencio se quedó.
Cuántas palabras necesitaría escribir
para poder transitar por esos dolores eternos
que me acompañan y han marcado mi destino
He caminado por momentos de ausencia
mirandome desde el otro lado del espejo
que me hicieron ser un simple espectador .
Nery Guerra Alvarez
Derechos reservados

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