Que lindo es despertar cada día
con el trinar de los pájaros
que entonan una y otra vez
una alegre y bella melodía.
La brisa fresca del sur
mueve las ramas del àrbol
donde en cada amanecer
a la mañana le dan la bienvenida.
Ellos se hamacan en ese movimiento
en un suave vaivén que viene y que va
se matiza entonces la intensidad
del cantar y de su algarabía .
Siempre me acompañan desde tempranito
desde el àrbol de mi vecina
donde florecen nidos de palomas , y zorzales
entre sus ramas se manifiesta el milagro de la vida.
Que bendecida me siento
tan solo por escucharles al salir el sol
y tener la posibilidad de continuar acá
disfrutando de su dulce compañía.
Nery Guerra Alvarez
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